I remember you well... in the Chelsea Hotel. Casi un año después de mi paso por el mítico hotel de la calle 23, se publica la versión traducida del libro "Hotel Chelsea Manhattan", de Joe Ambrose, con el que aprenderemos por ejemplo que el edificio se levantó en 1883, que fue el más alto de Nueva York hasta 1902, y con el que repasaremos las mil y una anécdotas literarias, cinematográficas, musicales o etílicas acaecidas en el hotel...
¿Pero cómo es el Chelsea para alguien que sólo deseaba alojarse una semana?
Caro, pero no demasiado para la ciudad de los rascacielos. Un punto sucio, sin llegar a insalubre. Sin bar donde jartarse a absenta ni triste salón para desayunar. Servicio de habitaciones justito. Tan sólo una triste peluquería en alguno de los pisos. Entonces... ¿what the fuck tiene de especial el hotel, aparte de que se pueda fumar en las habitaciones?
Quizá tenga que ver con lo intangible, con la atmósfera que se respira... con el crisol de culturas que se forma, en el que ni clientes ni personal son neoyorquinos... con cruzarte con una vecina gruñona que hace años que vive en el hotel y a la que todos odian... con el tremendo caos que se formaba en el hall a determinadas horas... y por supuesto, con la posibilidad de que se te pegue algo del talento de Mark Twain, Arthur C. Clarke, Stanley Kubrick, la pareja Bob (Dylan) Thomas o Leonard Cohen. Sea como sea, I will remember you well, Chelsea Hotel.
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