Franz Ferdinand, ¿fenómeno de moda o grupo sólido? Buena pregunta - gracias. La verdad es que para ser algo pasajero, los de Glasgow ya llevan unos añitos en lo más alto del candelero indie. Y quizá aún falte perspectiva para valorarlos en su contexto. Tres discos: dos bombazos que lo tenían todo para triunfar -inmediatez, frescura y sobre todo, bailoteo- y un tercer trabajo más reposado, con algún toque electrónico que no ocultaba su fuerte personalidad. Sin embargo, han perdido últimamente algo de su punch en directo. ¿La respuesta este sábado en Badalona? Ni idea, no estaré ahí. Do you want to?
jueves 3 de diciembre de 2009
Francisco Fernando
Franz Ferdinand, ¿fenómeno de moda o grupo sólido? Buena pregunta - gracias. La verdad es que para ser algo pasajero, los de Glasgow ya llevan unos añitos en lo más alto del candelero indie. Y quizá aún falte perspectiva para valorarlos en su contexto. Tres discos: dos bombazos que lo tenían todo para triunfar -inmediatez, frescura y sobre todo, bailoteo- y un tercer trabajo más reposado, con algún toque electrónico que no ocultaba su fuerte personalidad. Sin embargo, han perdido últimamente algo de su punch en directo. ¿La respuesta este sábado en Badalona? Ni idea, no estaré ahí. Do you want to?
lunes 30 de noviembre de 2009
miércoles 25 de noviembre de 2009
domingo 22 de noviembre de 2009
Depeche Mode, tinta y media
¿Alguien recuerda la etiqueta new romantics? Porque lo oído ayer en el Palau Sant Jordi, desde luego, se parecía a esa música ochentera de reminiscencia electrónica lo mismo que un huevo a una castaña. Sí, ya hace años que Depeche Mode intenta convertirse, para lo bueno y para lo malo, en una banda de rock.La cosa -'In Chains', 'Wrong'- empezó tranquila, relajada... casi aburrida. Ideal para permanecer sentado, cenar algo sin prisas, fumar un cigarrillo. El precio a pagar por una supuesta gira de presentación de nuevo disco mediocre. Pero entonces se produjo el primer sobresalto de la noche, cuando el grupo encadenó 'Walking in my shoes', 'It's no good' y 'A question of time'. ¿Sería así el resto del show, un "grandes éxitos" en directo? Por desgracia no, ya que el trío, con un teclista y un contundente batería de refuerzo, decidió prolongar el tedio durante, digamos, el segundo y el tercer cuarto del concierto. Hasta que recuperaron las infalibles 'In your room', 'Enjoy the silence' y 'Never let me down again' antes de abandonar al respetable. Los bises sólo sirvieron para repescar un inevitable 'Personal Jesus'.
¿Correctos? Sí. ¿Salieron contentos los fans? Sin duda. Pero no así alguien que no valore especialmente estas bandas con teclado que ahora, por qué será, intentan sumarse al sonido, actitud y mise en scène del rock and roll. O puta o monja. Las medias tintas, o como cuando se pasan de rosca, tinta y media, no suelen ser recordadas. Y encima faltó 'Everything counts'...
viernes 20 de noviembre de 2009
domingo 15 de noviembre de 2009
Del milagro de los Pixies
Ahora que se acaba de anunciar su nuevo concierto en Barcelona en Primavera (Sound), es un buen momento para recordar la tremenda importancia de la banda de Boston en la -más tarde- conocida como música alternativa.Adoptando su nombre de la denominación de la comunidad gay en algunos ambientes norteamericanos, los Pixies ("duendes") hicieron, seguramente de forma inconsciente, mucho más por la música popular que la mayoría de sus coétanos y sucesores de ambos lados del Atlántico. Empezaron su carrera con un EP tan extraño como ellos -un gordo a la voz, un hispano a la guitarra solista, una chica al bajo y sólo un WASP a la batería- llamado "Come on Pilgrim" (1987), que sentó las bases de su sonido atípico, imprevisible y agresivo. Prosiguieron con su primera obra maestra, "Surfer Rosa" (1988), que ya contenía joyas como 'Gigantic' o 'Where is my mind?'. Y concluyeron su trilogía dorada con un "Doolittle" (1989) que explicarlo con palabras, y en eso doy la razón a Zappa, sería tan absurdo como bailar sobre arquitectura. El mismo año, una desconocida banda de Seattle que reconocía que lo que hacía era básicamente copiar a los Pixies, publicaba su primer disco. ¿Su nombre? Nirvana.
Sin llegar a la brillantez de sus trabajos anteriores, los duendecillos cerraron su discografía con unos muy dignos "Bossanova" (1990) y un "Trompe le monde" (1991) que, más que un disco de los Pixies, en la práctica era el primer trabajo en solitario del gordo Black Francis. Y así, en medio de grandes tensiones, Francis disolvió la banda... hasta hace unos cinco años, cuando decidió resucitarla sin más pretensiones que tocar en directo por Estados Unidos y Europa. Y bien que se lo agradecemos. ¿O no pagaríamos lo que fuera por ver a la Velvet Underground o a Joy Division en sus formaciones originales, si fuese posible? Pues eso.
domingo 1 de noviembre de 2009
El debut de Klaus
Klaus Voormann... ¿A alguien le dice algo este nombre, aparte de su procedencia germana? Era el novio/amigo de la preciosa Astrid Kirschherr, la que luego fue novia de Stuart Sutcliffe, el mejor amigo de... ¿Todavía no? ¡Hay que ver Backbeat y repasar la época de Hamburgo!Al músico y artista Klaus le debemos, según dice la leyenda, el peinado beatle de la primera época, y según dice la historia, la portada de "Revolver" y el bajo en la banda Manfred Mann (do-wah-diddy-diddy), así como en varios discos en solitario de George Harrison, John Lennon y Ringo Starr. Por motivos obvios, no participó en ninguno de McCartney.
Hasta ahora. Para celebrar su 70º aniversario, el histórico escudero ha decidido que no tiene bastante con ser una nota a pie de página en la historia del rock, y lanza... ¡su primer disco en solitario! Juntando a viejos amigos como los mismos Paul McCartney y Ringo Starr, pero también Dr. John, Yusuf Islam (antes Cat Stevens) y Joe Walsh, Voormann se versiona a sí mismo reinterpretando temas en los que ya participó en su día, hoy clásicos. Y este es el delicioso resultado.
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